La organización del primer ciclo de conferencias de GET

Desde noviembre, y en tiempo record, me dediqué a organizar el primer ciclo de conferencias de nuestro Grupo de Estudios Territoriales. Todo salió perfecto, perfecto… EXCEPTO QUE no me acordé de tomar fotos para la historia y para este blog…

CICLO DE CONFERENCIAS SOCIEDAD Y TERRITORIO

 

Deja un comentario

Archivado bajo Gestión

Sobre la objetividad (recordando a Stephen Jay Gould)

Reproduzco una larga cita de Stephen Jay Gould (1941-2002) que utilizo a menudo en mis clases para explicar mi opinión sobre la «objetividad» en la ciencia (tal vez, también, en la vida…):

Confieso, antes que nada, ser muy sensible a esta concreta cuestión. Me crié en una familia con tradición de participar en las campañas a favor de la justicia social y fui activo, cuando era estudiante en el movimiento pro derechos civiles en una época de gran agitación y éxitos, la de principios de la década de 1960.

A menudo los investigadores son circunspectos a la hora de citar estos compromisos, pues, en el estereotipo, la gélida imparcialidad opera como un sine qua non de la debida y desapasionada objetividad. Considero este argumento una de las exigencias más falaces, incluso perjudiciales, que se hacen normalmente en mi profesión. La imparcialidad (aun siendo deseable) es algo que no está al alcance de los seres humanos con inevitables antecedentes, necesidades, creencias y deseos. Es peligroso para un investigador imaginar tan siquiera que podría alcanzar la absoluta neutralidad, pues entonces se deja de ser vigilante sobre las preferencias personales y sus influencias; y entonces de verdad que se es víctima de los dictados del prejuicio.

La objetividad puede definirse desde una perspectiva funcional como el justo tratamiento de los datos,  o como la ausencia de preferencias. Además, se precisa entender y conocer las inevitables preferencias a fin de percibir su influencia, ¡para lograr un tratamiento justo de los datos y los argumentos! Ninguna presunción podría ser peor que la creencia en la propia objetividad intrínseca, ninguna prescripción sería más adecuada para delatar a los bobos… La mejor forma de objetividad consiste en identificar explícitamente las preferencias, de modo que su influencia pueda reconocerse y contrarrestarse…

Debemos identificar las preferencias con objeto de limitar su influencia en nuestro trabajo, pero no nos extraviamos cuando utilizamos esas preferencias para decidir a qué temas deseamos dedicarnos. La vida es corta e infinitos los estudios potenciales. Tenemos muchos mejores posibilidades de alcanzar algo importante cuando seguimos nuestros impulsos afectivos y trabajamos en campos con mayor significado personal. Por supuesto, esta estrategia aumenta el peligro de los prejuicios, pero lo que gana en dedicación tal vez compense sobradamente esa inquietud, sobre todo si nos mantenemos igualmente comprometidos con el objetivo general de la imparcialidad y ferozmente comprometidos con la vigilancia y examen constantes de nuestros prejuicios personales (S.J. Gould 1997, La falsa medida del hombre, pp. 28-29.)

Deja un comentario

Archivado bajo Investigacion

¿Cuánto tiempo de trabajo de campo es el mínimo suficiente?

Pasando, entonces, a la observación participante como método, se plantea la pregunta: ¿cuánto tiempo de trabajo de campo es el mínimo suficiente? Leo con interés el debate entre George E. Marcus y Judith Okely, publicado en el número 15(3) de la revista de la Asociación Europea de Antropólogos Sociales, Social Anthropology, en 2007 (pp. 353-67). Ninguno de los ponentes da una respuesta concreta, pero se contraponen modelos distintos de trabajo de campo y se narran experiencias muy distintas sobre la evolución reciente de la Antropología como carrera académica en EEUU y en el Reino Unido. De hecho, hay algunas reflexiones verdaderamente interesantes para entender lo que nos está pasando, y lo que está por venir, en la universidad española.

Evidentemente, hay puntos de coincidencia. Ambos dan por hecho que nadie se cree ya esa imagen idealizada del antropólogo aislado por años, totalmente integrado en la comunidad objeto de estudio. Y ambos reconocen la importancia de una distancia reflexiva sobre la cultura que se estudia. Ninguno de ellos subestima la importancia del tiempo dedicado a la investigación, pero asumen que ese tiempo se puede emplear en distintas fases y actividades. Quien mejor lo expresa es Marcus, citando a su colega Faubion (traducción libre):

La buena antropología siempre lleva su tiempo. Aún así, no veo razón para concluir que el tiempo que requiere se pase siempre en una choza en el campo… Esto es, el perfil ético de un buen antropólogo no implica un a priori metodológico sobre la duración adecuada de un proyecto.

En lo que no están de acuerdo es en el modelo básico ideal. Marcus propone un modelo de trabajo de campo abierto, siempre en diálogo con otros, sobre un proyecto que debe transformarse continuamente, al modo en que trabajan los equipos en el ámbito del diseño. Eso si, para no perderse en el camino, estos proyectos deben centrarse siempre en las evidencias y materiales que se van recogiendo mientras tanto. Okely, en cambio, defiende lo que ella considera el modelo “de toda la vida”, y desconfía de las innovaciones. No me extraña.  Esta es su historia (traducción libre):

Bajo Thatcher, las ciencias sociales tuvieron que demostrar su “utilidad”… Comisiones de financiación gubernamental impusieron a las universidades trabajar sobre objetivos educativos. Eso fue seguido por el énfasis en las “competencias transferibles” susceptibles de ser auditadas y por la “enseñanza de metodología” para los doctorandos. En un principio se esperaba que las ciencias sociales partieran de una misma enseñanza de metodología para TODAS  las disciplinas, fuera Económicas, Políticas o Antropología. Eventualmente, para asegurarse financiación, se diseñó un batiburrillo de módulos sobre cada una. Pero la Antropología no tenía su típico libro de texto para incorporar, y tuvo que apoyarse en los manuales positivistas fundados en la demostración de hipótesis con los que trabajan otras disciplinas. Mis doctorandos de Edinburgo durante los años 90 se sentías desmoralizados por las bromas de otros profesores sobre la falta de “proyecto de investigación” o de planificación de la Antropología. De ahí mi proyecto alternativo anti-método y anti-técnicas que celebra las prácticas antropológicas, no las recetas.

Y luego pasa a explicar cómo desacreditar el trabajo de campo prolongado es solo una excusa para reducir costes –que al final, tampoco se reducen porque la elección imperante es una práctica muy costosa –tan costoso como me resulta traducir, así que paso a reproducirlo literalmente:

It is tragic if some funders’ prevailing ideology encourages anthropologists to abandon long-term fieldwork. It has been claimed that time-intensive fieldwork is too expensive. Yet the alternative is the managerial top-down director, with multiple assistants as hasty data gatherers with inflexible questionnaires; all mechanisticallyprocessed. Ultimately, the cost of the consultancies, wages and travel expenses is high. The greater social cost of misinterpretation is conveniently disguised. Too often, Development Agencies, NGOs and theWorld Bank privilege quantification as primary evidence. Anthropologists, along with others in need of employment, are then recruited to chase the numbers. Yet decades ago, Edmund Leach (1967) demonstrated how an intensive study of a single village by one anthropologist revealed a far wider explanatory system, thus undermining the numerically distracting conclusions from mass surveys of dozens of neighbouring villages.

Paradoxically, the state never worries about control samples, numbers and ‘informant contamination’ when it wants to monitor and, likewise, comprehend a total system. The standard methods of espionage have resonances with anthropological fieldwork, although for very different ends. The similarities include: participant observation, extended co-residence, acquisition of the local language and ‘culture’, ideally by a lone ‘fieldworker’ (Okely 2006).

Okely, además, rebate directamente el modelo propuesto por Marcus (traducción libre):

Tengo mis reservas sobre la metáfora con el estudio de diseño, a la luz del mercado del arte y de la arquitectura de autor. Algunos artistas británicos que son famosos millonarios y artistas conceptuales, sueñas y patentan una idea y luego emplean trabajadores artesanos, o meros obreros, para materializar ese sueño. Esto se me parece al científico social gestor, con sus asistentes subordinados haciendo el trabajo sucio para el que llaman “investigador”. El laobratoire francés también es una pirámide con un único autor-estrella cada vez más distanciado de la investigación empírica.

La cosa no queda aquí, porque Marcus responde, y Okely insiste… Pero eso lo dejo para una próxima entrada.

Deja un comentario

Archivado bajo Investigacion

¿Cuántas entrevistas hacen falta?

Estoy leyendo cosas muy interesantes para una comunicación que estoy preparando sobre espacios públicos. De paso, me tropiezo con materiales que también son muy pertinentes para la docencia, y concretamente para la asignatura de técnicas cualitativas que tendré que impartir próximamente. En concreto, me divierte especialmente How many qualitative interviews is enough? Expert voices and early career reflections on sampling and cases in qualitative research (publicación del National Centre for Research Methods, editada por Sarah E. Baker y Rosalind Edwards, en 2012, y disponible en http://eprints.ncrm.ac.uk/2273/)

Mi respuesta preferida es la de Daniel Miller (traducción libre):

“¿Cuántas entrevistas cualitativas son suficiente?… Generalmente, lo que la gente dice es una legitimación de lo que hace, y no una explicación ni una descripción. Así que mi número ideal es 0. El principal método de la etnografía es la observación participante… Pero mi contribución particular a esta pregunta es la siguiente: sean el número que sean y el tema que sea, jamás apoyes tu investigación únicamente en las entrevistas, o en el lenguaje; y no creas que una entrevista te dirá lo que la gente realmente hace.”

¿Y quién es Daniel Miller? Un etnógrafo especializado en cultura material y en  consumo, con suficiente reconocimiento como para tener comprometido su tiempo en investigación hasta el 2017, según consta en su web institucional:

http://www.ucl.ac.uk/anthropology/people/academic_staff/d_miller

Deja un comentario

Archivado bajo Investigacion

Películas de terror y desviación social

En la primera (y última, hasta el momento) clase de “desviación y control social”, tras presentar y ver los defectos o limitaciones de distintas definiciones de “desviación social”, nos quedamos con una definición que supone la condena o el rechazo social hacia la conducta o la persona identificada como “desviada”.

¿Pero qué tipo de rechazo o condena recibe? Seguramente podemos pensar en muchos tipos distintos de rechazo social. Por ejemplo, ante algunas desviaciones sociales se puede sentir ira, o se puede sentir asco, o se puede sentir miedo.

Entonces, ensayamos un ejercicio de “lluvia de ideas” sobre casos de desviación social que despiertan MIEDO, a través del género cinematográfico de películas de miedo o terror. El objetivo del ejercicio era ir ensayando esa doble perspectiva positivista-constructivista de la que hablamos; porque podríamos, por una parte, sacar un listado de tipos desviados, y por otra parte, reflexionar sobre a qué audiencias van dirigidas (o a qué tipo de persona y a qué generación le ocasiona más miedo un tipo u otro de desviación).

El ejercicio nos permitió identificar películas de miedo que NO podemos asociar fácilmente con la desviación social. En efecto, podemos sentir miedo hacia otras muchas conductas o hechos que no son, propiamente, desviación social (al igual que ira o asco). Por este motivo dejamos fuera de nuestro análisis las clásicas películas de miedo vinculadas a animales inmensos, furiosos, asquerosos, etc. (Jaws, Pirañas, Frogs, o King-Kong , por ejemplo). Otro clásico son las películas de miedo asociadas a los fantasmas o al mundo de los muertos.  No seré yo quien defienda que un fantasma no es un desviado social. Personalmente creo que, de existir, los fantasmas merecerían dicho calificativo.  No obstante, hay que reconocer que el caso se presta más para el análisis constructivista (¿por qué rechazamos a los muertos?) que para el análisis positivista orientado a las causas de la desviación y posible prevención de la misma. Así que apartamos también este tipo de película de nuestro inventario.

Lo que, en cambio, surgió con facilidad fueron películas de miedo que remiten al ASESINO, al sujeto que mata porque quiere matar. Pero inmediatamente se evidenció que había tipos muy distintos de asesinos, y tipos muy distintos de miedo al asesino. Un tipo muy familiar para todos, tal vez el más popular hoy en día, es el que podríamos denominar “psicópata asesino”.  No solo matan. Suelen ser especialmente crueles, simplemente porque disfrutan haciendo daño (Hannibal Lecter, el protagonista de Halloween, Freddy Krueger , entre otros).  Pero entonces alguien mencionó “La naranja mecánica”, y yo mencioné “Funny Games”, o incluso “Perros de paja” (versión 1971). En estas películas, los asesinos no son, principalmente, psicópatas. Seguramente merecerían este diagnóstico, pero lo que destaca de estos tipos es que son, más bien, vándalos alocados. Son crueles, pero no disfrutan especialmente con la crueldad; solo se divierten. En todo caso, lo que diferencia en mayor medida a estas películas de asesinos es sus víctimas. El psicópata asesino prefiere matar a estudiantes universitarios, mientras que el vándalo asesino prefiere matar a otro prototipo de la clase media-alta, más acomodado, más familiar. Desde luego, representan las pesadillas de tipos sociales bastante distintos.

Hay muchas otras modalidades de películas de miedo centradas en tipos distintos de asesinos. Desde la sociología de la desviación se han desarrollado teorías y conceptos que nos pueden servir especialmente para analizar la construcción social de estos personajes (esto es, aplicando la perspectiva constructivista). Y también para analizar, desde una perspectiva positivista, quiénes son y cómo actúan estos sujetos en la vida real; pero, en este caso, sin abundar en las particularidades de cada tipo. Es más, se podría decir que esos tipos distintos de asesinos representados en el cine solo responden a un esfuerzo creativo de atraer audiencias distintas, y que lo que sabemos de los casos reales nos orientan hacia una conclusión contraria a la diferenciación de tipos. En primer lugar, la sociología de la desviación insiste en que el asesino “se hace, no nace”, y a continuación nos descubre los mecanismos que intervienen en esa “carrera” de asesino, lo que incluye procesos y dinámicas sociales que operan también en todos los ámbitos de la vida social y que forman parte de la más absoluta normalidad. Actualmente, en el campo de la criminología, se está trabajando mucho con la estrategia de identificar “perfiles” criminales que, tal vez, responderían en alguna medida a esos tipos cinematográficos de los que hablamos. Pero desde la sociología de la desviación, todavía se desconfía bastante de la veracidad de los “perfiles”.

En todo caso, nuestro debate en clase no fue más que un ejercicio informal e improvisado de “imaginación sociológica”. De hecho, el género de películas de terror no nos permite explorar la inmensa variedad de hechos y conductas que merecen ser analizados cual “desviación social”. Tendremos que recurrir a un inventario más amplio.

2 comentarios

Archivado bajo DESVIACION

Mirra Komarovsky

Trabajando sobre algunas ideas de una querida doctoranda, me encontré con una socióloga ilustre que NO CONOCÍA. ¡Parece mentira!

http://barnardarchives.wordpress.com/2010/05/03/mirra-komarovsky-papers-available/

NOTA: Alejandra, no estaba trabajando en tu tesis, te lo prometo. ¡Casualidades de la vida!

Deja un comentario

Archivado bajo GÉNERO

Sexting

http://works.bepress.com/lara_karaian/

Me avisan del Departamento que buscan a un/una sociólogo/a para opinar en un canal de televisión local sobre “sexting”. ¿Me interesa? Pido una definición básica del término y esta vez decido que es hora de intentar algo de “sociología pública”). Me preparo con una búsqueda bibliográfica preliminar. De primeras, me interesó especialmente un artículo de este año de Lara Karaian en Crime, Media, Culture: Lolita speaks: “sexting”, teenage girls and the law. Para mí, es un artículo polémico, pero muy interesante. De hecho, tras darle vueltas al tema, ya tengo algunos puntos clave que quiero lanzar.

  • ¿Qué es  “sexting”? Lo justo es comenzar la definición aclarando que “sexting” es un término inventado por los medios de comunicación y empleado principalmente por los adultos con autoridad para juzgar críticamente las prácticas a las que refiere. Así, todo parece indicar que la gran mayoría de las personas que han hecho “sexting” alguna vez, no lo identifican como tal, ni con ningún otro término específico. En cambio, el término se asume como objeto de “alarma social”.
  • En segundo lugar, aclaremos que las prácticas a las que remite el término  son, sencillamente, actos de exposición y comunicación erótica a través  del teléfono móvil o de internet. Generalmente se trata de enviar, en  nombre propio, un mensaje escrito o una foto con contenido erótico. ¿Pero qué consideramos erótico? Desde una foto en bikini, o el título de una canción como “devórame otra vez”, hasta mensajes que algunos calificarían de pornografía.
  • Así visto, el “sexting” lo puede practicar, en principio, todo el que tenga  acceso a internet o a un teléfono móvil. Pero el término se inventa y se emplea para asumirlo como una práctica de riesgo especialmente asociada a la adolescencia. Entrar en la tríada desviación-control social-juventud, es no acabar…

Y sin embargo, intuyo que la preocupación principal será: ¿cuántos? “¿Se trata de un fenómeno minoritario o mayoritario? ¿Son cada vez más los que practican el sexting?”, etc., etc. Una pena, porque este es un ejemplo perfecto para hacer la distinción entre “procesos productores de comportamiento” y “procesos productores de tasas” de Kitsuse y Cicourel (1963), pero no creo que la sociología pública de para tanto.

Deja un comentario

Archivado bajo DESVIACION

Etica

Elegí  tres artículos sobre técnicas de investigación cualitativa específicamente para un alumno del máster en migraciones internacionales. Es un alumno especial que ha tenido una crisis de naturaleza ética con su objeto de estudio inicial: los centros de internamiento de extranjeros en España.  Elegí los siguientes (téngase en cuenta que el artículo de Spradley refiere a USA 1969).

Greenwood, Davydd  J. 2000. “De la observación a la investigación-acción-participativa: una visión crítica de las prácticas antropológicas”, Revista de Antropología Social 9: 27-49.

Spradley, J. 1993. “Jaleo en la celda: la ética en el trabajo de campo urbano”, en Honorio M. Velasco (Coord.), Lecturas de antropología social y cultural. La cultura y las culturas, pp. 183-197. Madrid: UNED.

López Rodríguez-Gironés, Pilar. 2010. “Delitos de omisión. Más allá de escribir o no escribir: actuar o no actuar”, en Del Olmo, Margarita (Ed.), Dilemas éticos en Antropología, pp. 243-270. Madrid: Trotta.

Todo el libro de Margarita del Olmo me está gustando mucho, por cierto. Disfruté de la misión. Desde luego, los dilemas éticos, grandes o pequeños, son inevitables en todos los ámbitos. Asumirlos y reflexionarlos es parte ineludible de la labor investigadora.

Deja un comentario

Archivado bajo Investigacion

Sobre publicar con datos primarios y/o secundarios

Desde el Máster en Metodología de la Investigación en Ciencias Sociales de la Facultad de Sociología de la UDC, convertimos nuestro trabajo de curso en una modesta investigación que pudimos presentar al reciente Foro Internacional sobre la Evaluación de la Calidad de la Investigación y de la Educación Superior (Santiago de Compostela, 12-15 de junio de 2012). (Ver http://www.ugr.es/~aepc/IXFORO/presentacion.html). Lo resumimos en el siguiente poster:

FECIES_LAMELA ET AL

Deja un comentario

Archivado bajo Investigacion

Jornadas de antropología urbana en Bilbao

¡Nos aceptaron la comunicación para las IV Jornadas de Antropología Urbana en Bilbao! ¿Cuándo y dónde?

http://www.eusko-ikaskuntza.org/es/cursosyjornadas/listado/object.php?o=21179

¿El programa? Aquí está el preliminar:

http://www.eusko-ikaskuntza.org/es/cursosyjornadas/listado/object.php?o=21179&actual=3

¿Nuestra aportación? Os adelanto el «abstract»:

IV JORNADAS DE ANTROPOLOGIA URBANA_LAMELA Y VAZQUEZ

Deja un comentario

Archivado bajo URBANA