Archivo mensual: febrero 2013

Lo que hay detrás de la gestión

Steve Fuller es un sociólogo especializado en el estudio de la ciencia y la tecnología que dice cosas muy interesantes, aunque me resulta demasiado polémico (por ejemplo, defiende que se puede enseñar la teoría del “diseño inteligente” junto con la darwinista). Lo escuché hablar sobre la evolución de la universidad en una entrevista reciente que está colgada como “podcast” en la web The Sociological Imagination:

http://markcarrigan.files.wordpress.com/2011/05/fuller-podcast.mp3

Hace una estupenda defensa de la importancia de mantener vinculada la investigación y la docencia en las universidades. Desde su punto de vista, la investigación siempre tiene algo de elitista y se mantiene cerrada dentro de círculos más homogéneos que comparten intereses académicos y de otro tipo. Pero a través de la docencia, los profesores de universidad dan a conocer las claves de ese mundo de la investigación, contribuyen a su democratización y apertura (lo que también es una oportunidad de avance para la propia investigación). Fuller hace una dura crítica hacia la “managerialización” de la universidad, un proceso que empezó hace unos 20 años y al que apenas nos hemos resistido. En su opinión, el truco está en que, en un momento dado, el debate se centró en quiénes iban a “auditar” el proceso y los resultados de la enseñanza superior: ¿los propios docentes o auditores externos? Cuando los docentes vieron claro que la auditoría partiría, al menos parcialmente, de la propia universidad, obviaron el resto de los debates en juego. E incluso actualmente seguimos colaborando con este destructivo proceso de auditoría al participar de los mecanismos de evaluación como si fueran meros trámites burocráticos que nadie se toma en serio, pero con lo que hay que cumplir.

¿Qué debates serios están en juego de los que no hablamos? Pues, por ejemplo, la mera idea de que la universidad debe formar para un mercado de trabajo a corto plazo, que la virtud de la enseñanza universitaria resida en la enseñanza de competencias que incrementen la empleabilidad inmediata del egresado. Entonces ¿qué “nueva” universidad propone? En parte, dice, recuperar mucho de la vieja universidad, y de la figura del intelectual académico; pero no del intelectual distante y ajeno a la opinión popular sino todo lo contrario. Aboga porque la academia salga más a la calle y tenga más peso público en los medios de comunicación con opiniones y conocimientos que representen una alternativa al monopolio de la lógica del mercado.

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